
Un trauma sexual de cualquier grado es muy destructivo para la identidad sexual de una mujer. Una experiencia negativa sexual, en la que la han avergonzado, se han aprovechado de ella o simplemente la han hecho sentir incómoda puede dar lugar a una gran angustia emocional. Este problema puede hacer que sea muy difícil para la chica recuperarse. Sin darse cuenta esto puede desencadenar un modo de auto-protección que le haga muy difícil conectar íntimamente con los demás.
El problema, no solo estará con los demás sino también con su propia satisfacción. Los nervios y el miedo pueden hacer que sea imposible para ella entregarse a una vida sexual normal. Otro problema que pueden padecer las mujeres es el de encontrarse con un amante desconsiderado o inmaduro. Encontrarse con alguien que solo va a los suyo y que hace lo que sea para su propio placer es muy desagradable.

























































