Síndrome del pene cautivo
Como habrás imaginado, si es que lo desconocías, el síndrome del pene cautivo tiene que ver con la vagina, concretamente con una disfunción que afecta a este órgano femenino. Y sí, como también habías adivinado, hace referencia a la posibilidad de que el pene quede atrapado durante el coito, sin poder salir.

¿Pero, es esto posible? No se trata de una leyenda urbana, o quizás sí, pues sigue habiendo incertidumbre al respecto. Y, sobre todo, hay muchas historias circulando por ahí que tratan la cuestión desde el tremendismo, reflejando misoginia y, en numerosas ocasiones, se trata de relatos casi de terror, mezclados con fantasías de todo tipo.

Para tratar el tema sin tanto misterio, mejor aludir al vaginismo como una hiperestesia vulvovaginal. O, lo que es lo mismo, la producción de espasmos y contracturas de la misma (vulva y demás músculos de la vagina) ante cualquier excitación directa o también a consecuencia de pensamientos.

Miedo al coito

De este modo, se estrecharía el conducto de la vagina y sería imposible la penetración, tanto del pene como de un simple dedo, pongamos por caso. Pero hay que apuntar que la contracción más habitual es la que se produce en la parte más externa de la musculatura, la que cierra el introito, y que da lugar a una viva contracción, similar a una una fobia, algo así como un mecanismo de defensa ante el miedo al coito.
Síndrome del pene cautivo
Por contra, cuando interviene el elevador del ano se denomina vaginismo superior, consistente en una contracción producida cuando el pene está adentro. Así pues, no hubo impedimento para la entrada pero si para la salida, a consecuencia también de una fobia o de un proceso inflamatorio doloroso.

Por cierto, siendo una auténtica rareza en humanos, casi un mito, sin embargo, el pene cautivo puede darse en acoplamientos de animales, como los perros o los gatos. Pero esa ya es otra historia.