
Como en otras ocasiones, debes elegir el momento y el lugar. Muchos se imaginan haciéndolo justo antes de que el avión alcance la altitud de crucero pero recuerda que ese momento todo el mundo debe estar sentado y con los cinturones abrochados. Lo bueno puede llegar después de ese tan esperado sonido que nos indica que ya podéis desabrochar vuestros cinturones.
Tan pronto como os podáis mover, mirar donde están ubicados los servicios. Haz un gesto a tu pareja indicándole que os encontraréis en ese lugar. Ten cuidado, no tardes demasiado, ya que pronto las azafatas empezarán a ocupar los pasillos con esos grandes carritos con los que amablemente irán sirviendo bebidas y comida a todos los pasajeros.
Si el vuelo es de larga distancia, podéis optar por esperar al momento de la película. La mayoría de los pasajeros y de los auxiliares de vuelo permanecen fuera de los pasillos y las zonas de acceso al baño están completamente solas. Acercaros por separado, primero que se introduzca uno y una par de minutos después que acuda el otro. Revisa como está el interior y pon la tapa del inodoro. Limpia el asiento. Cuando llegue tu pareja, debéis ser silenciosos y rápidos.
Recuerda que estáis en el baño de un gran avión con muchos pasajeros y que cada 10-15 minutos seguro que alguien se acerca al mismo. La mejor postura es aquella en la que uno se sube encima del que está sentado… Excitante fantasía, ¿verdad?, en definitiva siempre será una fantasía sexual muy popular, ya que “montárselo” en un avión es casi imposible.
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