sexo4 Sexo acuático: cuidado con las infecciones
Por lo general, el agua en sí no plantea ningún tipo de problema, el problema está en lo que hay “flotando” por el agua. El agua que contiene sal, cloro o simplemente, diferentes bacterias, puede introducirse en el interior de la vagina de la mujer cuando esta mantiene relaciones sexuales. Como consecuencia puede que la zona se irrite o que aparezca algún tipo de infección.

Tener sexo en una piscina o en un jacuzzi plantea mayores riesgos a la hora de sufrir algún tipo de problema como los que te comentábamos. A veces estos lugares de diversión, no están clorados adecuadamente, aumentando de esta forma la cantidad de bacterias que contienen. También cabe la posibilidad de que el estado del agua sea perfecto pero que el cloro utilizado afecte a las bacterias sanas y cambiar el pH natural de la vagina que conduce a una infección por levaduras.

Tener relaciones sexuales en el mar o en un lago, también puede traerte problemas. Aunque estos lugares no están cuidados con productos químicos hay que ser conscientes de que en estos sitios coexisten diferentes bacterias que pueden suponer un riesgo de infección para el tracto urinario de la mujer.

Las mujeres son más susceptibles a las infecciones durante las relaciones sexuales en de agua debido a sus diferencias anatómicas. Este riesgo incluye diferentes tipos de infecciones: del tracto urinario, por hongos… aunque otro de los problemas que te puedes encontrar es el de la fricción sexual (debido a que se lubrica menos) que puede provocar irritaciones en las paredes vaginales. Este estado, hace que la zona esté mucho más sensible y que coger cualquier tipo de enfermedad sea mucho más fácil.