
Desde la epidemia del VIH en la década de los 80, nos hemos vuelto más conscientes de los riesgos que se corren si no se practica sexo seguro. Además de protegernos contra el VIH, debemos hacerlo por la cantidad de enfermedades de transmisión sexual que existen y que tal vez no hayamos ni oído hablar de ellas.
Lamentablemente, debido a todas estas enfermedades, el acto sexual se ha convertido en un campo de batalla en el que nuestro amor se puede convertir en nuestro propio enemigo. Sin embargo, con una actitud correcta no tiene por qué ser todo tan malo.

Hay muchas maneras de disfrutar en la intimidad con tu pareja sin correr ningún riesgo. El uso de condones es la mejor opción. La clave depende de cómo enfoquemos el sexo. A veces es mejor preocuparse por las maneras creativas con las que vamos a hacer disfrutar a nuestra pareja, más que por los medios que vamos a poner (aunque siempre sean necesarios). Si el tener que poner medios nos hace ser más creativos, ya puedes empezar a disfrutar.
Un juego que muchas parejas practican es el siguiente: pídele a tu amante que nombre tres cosas que (aparte de la penetración) le encantaría que la hicieras. Esto puede ser muy entretenido ya que no sólo se trata de jugar un buen rato, sino de conseguir que la otra persona goce sin tener miedo a ser contagiada por alguna enfermedad de transmisión sexual.


























































