
La definición comúnmente aceptada de una persona heterosexual es aquella que se siente sexualmente atraída por personas del sexo opuesto. En términos demográficos, la heterosexualidad es la orientación sexual que sigue siendo más común. Sin embargo, la incidencia de la homosexualidad y la bisexualidad en grandes áreas urbanas es el doble que en otros lugares. Hay una variedad de teorías que explican los orígenes de la orientación sexual.
La investigación científica actual es refutar la creencia de que no es más que un estilo de vida. Debido a los avances significativos en la tecnología científica, los investigadores tienen acceso a más herramientas para analizar el impacto de la genética y las hormonas en el desarrollo humano. Como resultado, se ha hecho evidente que la orientación sexual está “preinstalada” en la mente pero, todo el mundo debe asumir que cualquier preferencia sexual que queda fuera de la heterosexualidad no debe ser considerada una “desviación” o una “perversión”.
La mayoría de los científicos están de acuerdo en que la orientación sexual se basa en la interacción entre los factores sociales, genéticos y cognitivos. Una de las principales teorías con la que muchos investigadores están de acuerdo (la de Alfred Kinsey), es la de comparar la preferencia sexual con una escala móvil; heterosexual en un extremo y homosexuales en otro. Cada individuo se inscribe naturalmente en algún lugar entre estos extremos, pero todos tienen tendencias bisexuales más o menos inherentes.
Sin embargo, el condicionamiento social, a menudo, puede conducir a una persona lejos de experimentar lo que siente de manera natural, por lo que tienden a no explorar sus verdaderas inclinaciones y permanecer dentro de los límites de la heterosexualidad socialmente más aceptada.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































