La música, mucho más que una melodía
La música también es un preludio a las relaciones sexuales, tanto por su lado relajante, como por introducir un corte, un momento de asueto después de una dura y larga jornada de trabajo. Algunas parejas son inducidas a adoptar disposiciones amorosas por melodías precisas que para ellos son como señales; siendo una sutil manera de hacer comprender al otro su deseo, sin tener necesidad de expresarse de inmediato mediante preguntas o palabras.

Ese tiempo de relajación que os coloca a ambos en una cómplice expectación, introduce también un ritmo sereno, en el que cada uno se siente bien, y en el que se puede sentir el clima y el ritmo del otro. La precipitación de los preliminares en el amor, es a menudo lo más catastrófico, y es que algo que no ocurre a tiempo al principio puede impedir todo el placer del acto.

La música no solamente como acompañante en los preliminares, también puede introducir una variante en los ritmos del acto sexual, ya que inconscientemente nos ponemos por fuerza en armonía con el tempo musical. No puede sugerir lo mismo el hacer el acto sexual teniendo como música de fondo a Barry White, que tener como hilo musical el Nessun Dorma cantado por Pavarotti.

Depende de ti pues el sentir a qué clima sexual corresponde ese momento preciso para escoger entre una música muy romántica, unas flautas exóticas, o una percusión africana. De este modo crearás un vacío total y podrás descubrir otras zonas psíquicas, otros climas amorosos, otras sensaciones, de manera discreta, sin tener necesidad de pedirlo verbalmente.