
Durante los últimos años, se ha producido un enorme aumento del juego anal entre hombres y mujeres heterosexuales. No nos referimos solo a la penetración anal a la mujer, sino a la penetración del hombre. Parece, que la creencia que existÃa (y, en realidad, sigue existiendo) con esa parte del cuerpo y la homosexualidad por parte de los hombres, está quedando en un segundo lugar por debajo de conseguir placer de diferentes formas.
Gracias a los juegos anales, se consigue estimular muchÃsimo próstata, que es el equivalente masculino del punto G femenino. La próstata puede ser fácilmente estimulada con un dedo bien lubricado. El dedo debe curvarse hacia el ombligo dos a tres pulgadas dentro del recto. Un hombre puede tener un orgasmo con la estimulación lenta de la próstata.
Un pequeño vibrador curvado puede ser una placentera elección para realizar esta práctica. Lo importante, es recordar que los juegos anales tienen que ser divertidos y agradables. El hombre tiene que comunicar lo que l gusta y lo que no para que la experiencia sea mucho más placentera. Tomaros vuestro tiempo e id poco a poco. No os olvidéis de los juegos previos y de una limpieza extrema.
La higiene es muy importante cuando se exploran estas zonas. Aseguraros de mantener las manos limpias y las uñas bien cortadas para realizar mucho mejor la exploración. Aseguraros de que vuestros juguetes son de fácil limpieza y están bien esterilizados. Nunca los utilicéis del ano a la vagina (o incluso a la boca) sin lavar.







































