
Existen bastantes ejercicios para fortalecer los músculos de la vagina y asà aumentar el placer durante el acto sexual. Todas las mujeres que han trabajado la vagina notan la diferencia durante el coito. La técnica del pompoarismo se conoce desde hace siglos y su objetivo es intensificar el placer femenino. Nuestra recomendación es dedicar cada dÃa unos minutos, ya sea por la mañana o por la noche antes de irnos a dormir. Realiza por lo menos tres series de 20 repeticiones para cada uno de los ejercicios vaginales. Es muy normal sentir dificultades para mover los músculos de la vagina durante los primeros intentos, pero no te desanimes. Te garantizamos que vas a notar los resultados positivos en tus relaciones sexuales.
Sentada en una silla con las manos apoyadas en el muslo y los pies en paralelo y separados uno del otro. Contrae los músculos de la vagina como si apretaras algo dentro de ella. Cuenta uno pocos segundos y relaja. En la misma posición sentada, realiza esa contracción y relajación vaginal muy rápidamente.
Túmbate en la cama, mantén las piernas separadas y arqueadas como si esteraras ser penetrada. Introduce un dedo en la vagina e intenta apretarlo todo lo que puedas sin miedo. Si no notas presión, introduce dos dedos. Intenta chupar esos dedos con los músculos vaginales. Cuenta hasta tres y relaja toda la zona.
Estirarte en una colchoneta, deja los brazos estirados y las piernas flexionadas. En esta posición contrae los glúteos, de forma que se eleve la cadera para terminar apoyándote en los hombros y pies. Repite el ejercicio hasta que notes los glúteos más tensos. Luego, contrae el ano en tres tiempos, de menor a mayor intensidad. Inmediatamente después contrae con fuerza la vagina como se estuvieras succionando algo.
Ponte de pie con las piernas algo flexionadas, pon las manos en cintura y los pies en paralelo un poco separados, entonces contrae las partes internas de la vagina y mueve tu pelvis hacia adelante y arriba. Luego, realiza un movimiento continuo y circular, como se jugaras con un aro.
Finalmente, para terminar relaja los músculos de la vagina, después de contraerlos de manera intensa y acelerada siguiendo el compás de una respiración acelerada como si estuvieras haciendo el amor. ¡Puedes dejarte llevar!







































