
El primer paso es familiarizarse con la forma normal de los testículos. Uno debe conocer las estructuras naturales que hay en los testículos y alrededor de ellos. Se notarán como unos “bultos” por eso no debe cundir el pánico la primera vez que se realiza un auto-examen. Te encontrarás el epidídimo. Se trata de una especie de cable o una estructura similar a un tubo a ambos lados de cada testículo.
Puedes tocar suavemente por debajo de este tubo. También encontrarás los vasos sanguíneos y otras estructuras que te extrañarán por primera vez. Estos pueden variar ligeramente en cada hombre. Tócate todo lo que necesites hasta que compruebes como están formados tus testículos.
Las irregularidades pueden incluir protuberancias duras y la sensibilidad o malestar general incluso al rozar. Zonas excesivamente duras en los testículos de cualquier tamaño pueden aparecer así que lo mejor es que acudas al médico para que te lo mire él. No seas extremista y pienses que todo lo que te aparezca en esa zona es un cáncer. La sensibilidad o malestar general pueden incluir otros signos de que algo no va bien, como por ejemplo:
- Cambios en el tamaño de cualquiera de los testículos, ya sea reducción o ampliación
- Acumulación de líquido en el escroto (el saco de piel que hay alrededor de los testículos)
- Sensación de dureza excesiva sin que haga falta tocarlos
- Dolor abdominal o en la ingle
- Ampliación o extrema sensibilidad en los senos masculinos
Lo mejor es que acudas al médico y te ayude en el primer autoexamen para posteriormente hacerlo tú solo y comprobar que todo sigue en perfecto estado.
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