
Estar preparado significa estar seguro de lo que vas a hacer con otra persona y conocer las consecuencias de lo que puede ocurrir. Estas consecuencias pueden ser buenas o malas por lo que debes asegurarte que después no te arrepentirás de nada. Recuerda que no debes hacer cosas que no quieras. Debes ir poco a poco.
Sabrás si estás listo, cuando tomes la decisión por ti mismo. No te dejes influenciar por las cosas que te cuentan tus conocidos o por las presiones a las que muchas veces nos someten nuestros amigos sin querer. Debes estar seguro del paso que vas a dar y asumir que la relación que mantienes con la otra persona va a cambiar. Debes conocer el método anticonceptivo qué vais a utilizar y no esperes que todo salga como en las películas o tal y como te lo has imaginado.
Habla con la otra persona y asegúrate de que la otra persona también está preparada. Puede que para la otra persona no sea la primera vez, eso no importa. Sí que va a ser su primera vez contigo, así que piensa que aunque tenga más experiencia también estará nerviosa. Si tienes dudas en cualquier momento para, no pasa nada porque todo tenga que continuar más lento.
Si crees que no estás preparado lo mejor es que lo hables con tu pareja y se lo comentes. Tienes todo el derecho a decir que no y no debes sentirte mal por tu decisión. Piensa cuáles son tus límites y haz que la otra persona los respete al igual que tú los suyos.
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