FEROMONAS El sexo y las feromonas
Los olores actúan de manera muy sutil en la mente humana. Un aroma particular nos puede hacer evocar recuerdos del pasado que no recordábamos. Otros olores pueden hacer que un momento muy excitante se transforme en un verdadero horror. El impacto del olor no siempre se registra en un nivel consciente, y cuando se trata de sustancias químicas conocidas como las feromonas, el tema es mucho más sexual.

Aparte de olor corporal y la aplicación de una fragancia, hay algo más que hombres y mujeres “sienten”. El tema sexual químico es muy importante. Las feromonas son sustancias químicas que hay en el aire y que son excretadas por una variedad de especies, incluyendo las plantas, los vertebrados, los insectos y los seres humanos. Abandonan el cuerpo a través del sudor y los aceites y son capaces de afectar al comportamiento y la fisiología de los demás miembros de la misma especie.

Cualquier feromona que se deriva a las fosas nasales de un receptor comunicará al instante un mensaje químico y producirá una serie de reacciones conscientes y subconscientes. Las feromonas pueden causar una instintiva, casi automática, respuesta. La respuesta ha sido estudiada en animales, pero nunca ha sido definitivamente observada en los humanos. Hay una serie de usos documentados de las feromonas en los insectos, reptiles y mamíferos, incluyendo el uso en la defensa contra los depredadores (marcar el territorio), y como localizador.

En términos de reproducción, las feromonas actúan como un atrayente sexual, especialmente en la época del apareamiento. El poder de estos mensajeros subliminales es absolutamente asombroso. En especies como las polillas y las mariposas, los machos vuelan a decenas de kilómetros para llegar a una hembra en celo.