La primera vez siempre se recuerda, ya sea para bien o para mal, pues aun siendo un momento que se pretende perfecto, también justo por eso los nervios y la inexperiencia pueden jugarnos una mala pasada. Sin embargo, aunque puede salir mal o no todo lo bien que nos gustaría, siempre será único e inolvidable, por lo que no está de más lanzarse teniendo unas cuantas ideas claras.

Evidentemente, la espontaneidad es un valor que debemos conservar, y como de hacer el amor se trata, habremos de saber conjugarla con algunos conocimientos básicos que nos ayuden a evitar que la improvisación estropee el momento, sobre todo si para ambos es la primera vez.

Tanto para chicos como para chicas, perder la virginidad suele significar mantener relaciones sexuales completas, es decir, lo que normalmente se llama hacer el amor, aunque en realidad no es necesaria la penetración para llegar a sentirlo así, ya que el sexo es algo muy subjetivo.

Naturalidad, sexo y humor

Aún así, nos centraremos en la primera manera de entenderlo, la más común, para la que debes prepararte sola o con tu pareja, pues también podría servir hablar antes tranquilamente sobre esta primera vez para que todo fluya con mayor naturalidad cuando paséis a la acción. En fin, sea como fuere, el primer requisito que debe cumplirse por ambas partes es sentirse preparado para hacerlo.

Esto no significa tener conocimientos de ningún tipo, sino sentir que realmente podemos hacerlo sin que nos resulte violento o demasiado incómodo, es decir, ha de existir un convencimiento sin presiones de clase alguna. Algo que, si cumples, será importante concienciar para poder aprovechar esas ganas a la hora de actuar y sentir confianza.

Entre los consejos más importantes que debes tener en cuenta está la elección de la persona y del momento adecuados (ha de ser alguien que te inspire confianza y con quien te sientas bien en la intimidad), y lo mismo ocurre con el lugar elegido, mejor cuanto más tranquilo, sin que nadie pueda perturbaros.


Crear un clima de excitación mediante esa confianza y ese lugar tranquilo, donde te sientas a gusto, será un buen primer paso para empezar a acercarse. No hay por qué seguir ningún plan ni orden de ningún tipo, simplemente hay que dejarse llevar olvidando los nervios y teniendo siempre en cuenta que podemos detenernos o ir poco a poco, incluso continuar en otra ocasión.

Lo importante es que las cosas sucedan sin darte cuenta, aunque debes provocarlas conforme vaya aumentando la pasión. En lo que respecta a la penetración, momento que suele suscitar más dudas, simplemente ha de esperarse a que la vagina está humedecida por la misma excitación, de modo que no resulte doloroso. Eso sí, utiliza un preservativo para evitar contagios y embarazos no deseados.

Y, sobre todo, no dejes que los sentimientos pierdan protagonismo. Ellos tienen la llave para que todo sea más fácil e incluso divertido (si alguna situación te hace sonrojar, utiliza el humor para superarla) en algunos momentos, pues la complicidad y la sonrisa siempre serán unos aliados de gran ayuda.

Si no sientes un orgasmo, no te preocupes, suele ser lo más normal, pero no lo finjas,  sería frustrante y no tiene sentido alguno hacerlo. Siempre sé natural, tú mismo, porque sólo así lograrás tener una primera vez bonita, salga luego como salga. Y recuerda que hacer el amor sin llegar al orgasmo, incluso sin penetración, puede llegar a ser increíblemente maravilloso.