
Hoy toca una pequeña lección de biología, ya que vamos a hablar de los testículos de los chicos. Empezaremos por el escroto. El escroto es la bolsa de piel situada en la parte inferior del pene que contiene los testículos. Estos, tienen dos funciones: producir espermatozoides y producir hormonas masculinas como la testosterona. La testosterona es la culpable de que, a veces, nada más levantarse, los chicos se levanten “muy contentos”.
Los testículos de un hombre son probablemente la parte más trabajadora de su cuerpo, ya que cada uno de ellos produce unos 150 millones de espermatozoides cada día. Así que, ya te puedes ir olvidando de que con la “marcha atrás” no te quedarás embarazada, puesto que con 150 millones de visitantes, alguno encontrará su destino.
Por si no te habías dado cuenta, los testículos son extremadamente sensibles y producen un dolor muy diferente a cualquier otro en caso de ser golpeados. Así que ya podéis tener cuidado con los trabajos manuales. Suelen ser de tamaño similar, aunque se dice que los hombres con testículos grandes son más propensos a ser infieles a sus parejas y tener relaciones sexuales un 30% más que los hombres con los testículos más pequeños.
Esta afirmación se debe a que los niveles de testosterona son más altos en los hombres con los huevos más grandes. ¿Verdad o mentira? Los testículos son mucho más sensibles cuando están colgando, así que les encanta ser tratados como un rey y que se arrodillen ante ellos… Lamer y chupar los testículos les producirá una gran excitación. Además, algunos hombres aseguran que los orgasmos son más intensos estando de pie. Cuestión de gustos.
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