
Mirado con frialdad, así, de plano, el sexo puede ser repulsivo. Afortunadamente, sin embargo, las relaciones sexuales no se tienen bajo una luz de quirófano o la lente de un microscopio. También existen las emociones, el amor y las sensaciones placenteras que, en este caso, nos hacen sentir atracción, felicidad y no repulsión en materia sexual.
Por supuesto, la aversión sexual existe, si bien se trata de un problema o disfunción, por lo que sería un tema aparte. Y, cómo no, los niños que observan un beso, por ejemplo, o los jóvenes que se inician en el sexo tienen a flor de piel esa sensación de extrañeza o también repulsión. ¿Pero, y la inmensa mayoría de las personas adultas? La atracción y las sensaciones positivas hacia el contacto carnal con una pareja deseada es la tónica general.















