
La sociedad siempre ha tenido los roles de género muy estrictos para hombres y mujeres. Estos roles deben seguirse según nos vamos haciendo mayores. Parece natural que la biología femenina esté especialmente preparada para ser madres, mientras que los hombres deben salir a trabajar para ganarse la vida. Los niños no suelen reconocer conscientemente esos guiones sociales. Sin embargo, cuando un niño entra en la adolescencia, a menudo se siente presionado y debe conformarse con esos determinados roles.
Algunas personas optan por resistirse a los roles tradicionales de género mediante la integración de aspectos de masculinidad y feminidad en su personalidad y comportamiento. En lugar de seleccionar el lado masculino o el femenino, las personas que se consideran andróginas son tanto masculinas como femeninas. Diferentes estudios indican que las personas andróginas muestran comportamientos más flexibles que los tradicionales.




























































