
Todavía, hoy en día, hay muchas partes del cuerpo que merecen ser exploradas cuando se mantienen relaciones sexuales con otra persona. A veces, siempre tendemos a enfocar nuestra atención a las partes de cuerpo que más protagonismo tienen; boca, sexo, cuello… pero ¿qué me dices de las piernas? Seguro que es una parte en la que no te habías fijado demasiado. Las piernas no son sólo unos “dispositivos” de sujeción, en realidad, son unas zonas altamente erógenas. Intenta conocer las piernas de tu pareja con:
- La boca
Exhala con fuerza para que la otra persona pueda sentir el aire caliente sobre sus piernas. Acaricia con tus labios y la nariz toda la zona. Muévete muy lentamente desde los tobillos hasta que tengas por completo las pantorrillas en tus manos.
- Los dedos
Recorre la longitud de las piernas con tus dedos extendidos, para que la punta de tus dedos recorra suavemente las piernas. Recuerda que no estás acariciando a un perro, así que esfuérzate para conseguir que tus caricias sean muy “calientes”.
- La lengua
Besa sus muslos, dejando que tu lengua toque su piel. Deja un pequeño rastro de humedad, ya que será muy excitante. Combina de manera perfecta la respiración, los movimientos lentos y los besos. Debes conseguir que la otra persona se retuerza de placer.
Muchas personas piensan que la parte más erógena de las piernas es la parte de atrás de las rodillas, eso no es del todo cierto. Está claro que a cada uno le gusta una cosa, pero la parte más excitante es la parte interior de los muslos (subiendo desde la parte superior de la rodilla).

























































