
Ser madre es una transición sorprendentemente importante en la vida de cualquier mujer. Traer una nueva vida en el mundo es una gran responsabilidad para los padres. El problema es que muchas personas no están bien informadas y creen que se pueden quedar embarazadas de cualquier manera. Es importante desmontar algunos mitos acerca de este tema y proporcionar a las mujeres y a los hombres, un alivio de ese ansiedad innecesaria de “me puedo quedar embarazada si…” Toma nota:


Las pruebas caseras de embarazo son pequeños equipos de diagnóstico que sirven para determinar si una mujer está embarazada. Lo mejor de estos pequeños aparatos es que se pueden utilizar directamente en la privacidad de la propia casa. Aunque no son difíciles de usar, los kits de prueba requieren algunos conocimientos si se quiere lograr resultados correctos.
Las compañías farmacéuticas han invertido millones para el desarrollo de estos productos de manera que sean precisos y fáciles. Cuando se lanzaron por primera vez al mercado en los años setenta, los test de embarazo no eran conocidos por ser demasiado precisos, ya que daban como resultado muchos falsos positivos. Eran sensibles hasta al movimiento lo que suponía la aparición de un “verdadero” completamente falso.


Una de las mejores maneras de controlar la natalidad es tener conocimiento pleno de los diferentes métodos anticonceptivos que existen ¿no crees? Algo muy importante relacionado directamente con la natalidad son los denominados días fértiles. Esos días son los más “peligrosos” ya que si mantienes relaciones sexuales sin ningún método anticonceptivo, puedes quedarte embarazada. Si por el contrario, lo que quieres es quedarte embarazada, estos son los días perfectos.
Pero, hoy en día, la tecnología más simple nos permite saber qué días son los más fértiles que tenemos. ¿Has oído hablar de Monitor Persona? Este es un dispositivo que ayuda a detectar los días fértiles de cada mujer convirtiéndose así en el, mejor aliado a la hora de evitar embarazos o controlar los mismos. Monitor es un pequeño aparato muy conocido en Europa y otros países en el que se debe indicar cuándo se inicia el período menstrual.


Hay muchas cuestiones que afectan cómo una persona debe hacer frente a un embarazo no deseado. Es de vital importancia hablar con la pareja sobre lo sucedido y escuchar los consejos de los amigos y familiares más cercanos. Principios morales, éticos y religiosos pueden influir en una persona que no esperaba quedarse embarazada y no sabe qué hacer.
Los factores socioeconómicos son fundamentales, la estabilidad financiera de ambos padres juega un papel muy importante en la decisión. Puede que el embarazo se haya producido por haber tenido una noche loca con alguien que ni siquiera se conocía. El Instituto Guttenmacher, ha realizado un estudio en el que explica que prácticamente 100% de las mujeres norteamericanas que han tenido relaciones sexuales y están entre las edades de 15-44 años, han utilizado como mínimo, un método de anticoncepción.


Si mantienes relaciones sexuales es importante hacerlo con seguridad, si no lo haces pasarás malos momentos y existe el riesgo de embarazo no deseado. Para evitarlo, utiliza alguno de los diferentes métodos anticonceptivos:
El preservativo masculino. Es uno de los anticonceptivos de barrera más utilizados. Consiste en una funda de látex o poliuretano -en casos de alergia al látex- que se ajusta sobre el pene erecto. Los preservativos masculino y femenino son los únicos que garantizan en un 95% el no contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Se debe colocar desde el comienzo de una relación sexual, aun antes de la penetración. Prueba con innovar en el uso a través de sus diferentes formas de presentación: “texturados”, “lubricados”, “saborizados”, entre otras.
El preservativo femenino. Es una funda más ancha que la del preservativo masculino; está provista de un anillo rígido de unos 10 cm de diámetro en el extremo abierto y de un segundo anillo más estrecho situado en el interior del preservativo. En la actualidad se fabrican de poliuretano, nitrilo y látex. Además de cubrir los labios genitales y el clítoris, evita que los testículos estén expuestos a contagio o contagiar ETS. Ten en cuenta que deberá ser colocado antes de la penetración.
Métodos químicos y hormonales. Si bien la confiabilidad de estos métodos es alta, es importante recordar que protegen de embarazos no deseados, pero no del contagio de ETS. Si deseas utilizar alguno de estos métodos, mantén una pareja estable y tanto tú como tu pareja deben realizarse estudios en forma periódica. Puedes optar entre los más utilizados como las “píldoras anticonceptivas” que impiden la ovulación, produciendo cambios en el revestimiento uterino de forma que dificultan la implantación de los espermatozoides y espesan el moco cervical dificultando su ascenso; inyecciones, implantes hormonales o sustancias espermicidas que en general se utilizan combinadas con otros métodos anticonceptivos. Desde ya, la consulta con el ginecólogo se torna imprescindible.
El Diafragma. Es un capuchón de goma flexible con forma de semiesfera, que actúa como obstáculo mecánico al tapar el cuello del útero, impidiendo así la entrada de los espermatozoides. Se utiliza complementado con cremas espermicidas. Puede insertarse en la vagina hasta seis horas antes del coito y requiere de comprobar su correcta colocación y la aplicación de espermicida en el interior de la vagina antes de cada nueva relación sexual. Después del coito, la mujer debe mantener el diafragma en su posición durante al menos 6 horas, pero nunca durante más de 24 horas. Ten en cuenta que sólo podrás utilizarlo como método anticonceptivo pero no estarás a salvo del contagio de ETS. En este caso tu ginecólogo deberá indicarte cuál es la medida que te corresponde.
Dispositivo intrauterino (DIU). Es un método anticonceptivo que no protege contra el contagio de ETS. Consiste en un pequeño aparato de plástico y metal (cobre o plata) muy flexible, que es introducido en el interior del útero por el ginecólogo y funciona segregando una mayor cantidad de flujo que dificulta el ascenso de los espermatozoides a través del útero. A su vez, altera el movimiento de las trompas de Falopio obstaculizando la fecundación.
Métodos quirúrgicos. Son métodos permanentes e irreversibles que consisten en la esterilización reproductiva y pueden llevarse a cabo quirúrgicamente tanto en varones como en mujeres. En mujeres la intervención quirúrgica se denomina ligadura de trompas y consiste en bloquear las trompas de Falopio para impedir el recorrido del óvulo por las mismas en dirección al útero, y por lo tanto la fecundación. En los varones la intervención lleva el nombre de vasectomía y consiste en cortar o pinzar los conductos deferentes con el fin de que el semen eyaculado no contenga espermatozoides.

La ovulación dura aproximadamente entre 24-48 horas durante un ciclo. Los espermatozoides pueden vivir alrededor de entre 3 a 5 días, y a veces incluso más. Por lo tanto, sólo hay un tiempo muy corto cada mes para que haya probabilidades de concebir durante un mes. Quedarse embarazada, a veces, no es algo fácil. Muchas mujeres pueden tardar hasta años, especialmente si sus periodos son poco frecuentes o irregulares.
El ciclo de la menstruación de una mujer es generalmente de 28 días, pero podría durar entre 25 a y 35 días (o más). El ciclo se inicia desde el primer día de la menstruación y termina el primer día de la siguiente menstruación. Aproximadamente 14 días antes del inicio del próximo período, el cuerpo de la mujer libera un óvulo. Este huevo, generalmente tiene una duración de 24-48 horas. Esta es la conocida como la fase de ovulación.
Si el óvulo no es fertilizado (en combinación con un espermatozoide) durante este período, se descarta por el cuerpo durante la menstruación. Para una mujer con un ciclo menstrual de 28 días, el período de la ovulación se produce aproximadamente el día 14 del ciclo. Para una mujer con un ciclo de 32 días, la ovulación tendrá lugar el día 18 del ciclo.
El período más fértil de una mujer con un ciclo regular de 28 días es entre el día 10 (raramente 9) y el día 18. El óvulo humano es susceptible a la fertilización durante 24 horas después de la ovulación. Recuerda, si estás pensando en quedarte embarazada marcar el primer día de la regla en un calendario para así, ir haciendo tus cálculos.

Si bien mantener relaciones sexuales no es dañino para el bebé ya que se encuentra protegido dentro del útero, practicarlo durante el embarazo genera múltiples temores y dudas en la pareja. No postergues o descuides tu vida sexual, sigue estos consejos y disfruta de novedosas sensaciones de placer.
Deja de lado los prejuicios y disfruta tu sexualidad. Existen diversas creencias y prejuicios que se interponen en la sexualidad de la pareja que vive el embarazo. La sexualidad es una parte muy valiosa, tanto de tu vida como de tu pareja. No creas en los mitos que obstaculizan el sexo durante el embarazo y aprende a combinar tu momento procreativo con el momento recreativo de la sexualidad.
Procura una buena disposición previa. Al momento del encuentro erótico, es conveniente que tanto tú como tu pareja estén en un lugar cómodo y con facilidad de movimiento. Ten en cuenta incorporar elementos que aumenten la comodidad como el uso de almohadas y almohadones, para apoyar ciertas zonas del cuerpo y evitar molestias innecesarias.
Encuentra las mejores posiciones. Escoge posiciones sexuales en las que tú y tu pareja se encuentren sentados, de espaldas o aquellas en las que puedan controlar el peso del cuerpo. Evita más que la penetración profunda, la presión sobre el abdomen. Experimenta con aquellas posiciones que te sean cómodas y disfruta del sexo en este momento tan especial junto con tu pareja.
Descubre la amplitud de la sexualidad. La relación sexual no se reduce sólo a la penetración, y en esta etapa de la vida, como en todas, la masturbación y las caricias hacen parte del placer. Dale rienda suelta a tu imaginación y anímate a experimentar nuevas sensaciones.
Utiliza el sexo oral. La práctica del sexo oral durante el periodo del embarazo es otra de las maneras de conseguir satisfacción. Practícalo y ayuda a mantener el vínculo afectivo y la pasión en la pareja evitando caer en la rutina y la monotonía.
Prepara los músculos para el parto. Una buena sexualidad durante el embarazo es importante para ejercitar los músculos de la vagina y mejorar su tono muscular para el momento del nacimiento. Jamás ejercitarte te resultará tan placentero.
Recuerda que, tanto los movimientos bruscos como la penetración con cierta violencia, no son adecuados durante el embarazo. Sin embargo, puedes potenciar la excitación que se produce en tus terminaciones nerviosas y en las de tu pareja, concentrándote en sentir y dar placer. No dudes en hablar de este tema con tu médico. Será quien mejor te comprenderá y ayudará a aventar dudas y temores.





















































