
Donde esté un buen sueñecito, que se quite el sexo, por apasionado que éste sea, opinan las féminas. Al menos, tal ha sido la conclusión de un estudio estadounidense realizado por el Insituto Ipsos de Nueva York, cuyas conclusiones no dejan lugar a dudas: las mujeres de entre 18 y 49 años prefieren el sexo a dormir.
La razón no es una especial aversión al sexo, nada de eso. En realidad, la mayoría de las encuestadas afirmaron que el problema es la falta de tiempo. Es decir, practicar sexo impide hacer otras cosas que se consideran más prioritarias, como un sueño largo y reparador, opinó el 60 por ciento de las encuestadas.















