
Muchas veces besamos de forma incorrecta, olvidándonos de que la boca se puede utilizar para una multitud de cosas sexuales. Si te paras a pensar, te dará cuenta de cómo los besos son unos grandes “consultores”, mediante los que conocer cuál es el estado anímico de la pareja y si esa noche vas a tener una buen sesión de sexo. El problema es que, por naturaleza, existen los malos besadores. No importa que sean hombres o mujeres, el caso es, que besar no es lo suyo.
Estos malos besadores, intentan compensar su destreza con los besos tomándose demasiado en serio el sexo. Lo mejor es parar un momento y analizar la situación: ¿das besos malos? Lo primero que debes hacer es conocer los tipos de besos que existen. Algunos son suaves, otros más íntimos, otros húmedos, algunos son muy profundos… La forma de besar a una persona es, probablemente, la última cosa que unos padres enseñarían a sus hijos, por lo que tendrás que ser autodidacta y aprender por tu cuenta.
¿Has oído hablar del beso francés? Seguro que no necesitas que te lo presente. El enredo húmedo es como mejor se podría definir. Parecido a este tipo tenemos el “caníbal” en el que los mordiscos e incluso los moretones toman el protagonismo. Con estos besos, se intenta hacer deliberadamente daño para que la otra persona experimente una extraña mezcla entre el leve dolor y una sensación muy dulce. Se suelen dar en la nuca o cerca del oído.
Otro tipo de beso, muy similar al caníbal es el “sofocante”. Aquí, por supuesto, junto con los moretones, también se experimenta la falta de aliento. Este, tiene tres fases. Una de ellas es la fase curiosa en la que se intentan buscar lugares para producir un mayor éxtasis. La segunda es conseguir que la otra persona casi no pueda respirar debido a la pasión y, la tercera fase es la de la liberación de la compresión. Ya se puede dejar respirar.