Aprende a acariciarte el pecho
Mediante las caricias, descubrirás el placer en tu propio cuerpo. No sólo consiste en masturbarse, también seguro que te encanta acariciarte el pecho, habrás notado como te corre la sangre por tus venas, te poner ardiente y sientes un cosquilleo bajo el ombligo. Seguramente, si le has dedicado tiempo, también habrás descubierto otras zonas en las que te sucede lo mismo, el erotismo lo puedes encontrar en toda la piel y cada persona tiene sus gustos y predilecciones. Sin embargo, el pecho es una zona erógena por excelencia en todos los humanos.

Coge aire profundamente, aspira, levanta el brazo por encima de la cabeza y con la otra mano acariciarte desde la axila con dulzura, intenta buscar tu propio ritmo y si lo prefieres aplica dureza o intensidad. No todas las mujeres son iguales, algunas necesitan caricias más enérgicas y otras le encanta la suavidad. Con la palma de tu mano, acaricia tus pechos, llega al pezón, tómalo entre los dedos índice y muévelo de fuera a dentro con pequeños estirones.