
A veces, cuando estamos practicando sexo, nos podemos dejar llevar por impulsos que no siempre tienen por qué agradar a la otra persona. ¿No te ha pasado nunca, en el momento más apasionado, el poner la mano encima de la cara de tu pareja? De repente, la otra persona para el ritmo y te pregunta qué es lo que estás haciendo. Debes hablar con tu pareja y explicarle que en el calor del momento no has controlado ese gesto pero, en el fondo, sabes, que te ha gustado la dominación.
Un simple gesto, puede cambiar una noche de sexo dulce y tierno, por una noche de sexo mucho más especial e intenso. Con esto, no queremos incitarte a la violencia, ¡para nada!, sólo que conozcas un poco más el arte del Bondage o que intentes hacer cosas más atrevidas en tus relaciones.
En primer lugar ¿has probado posiciones sexuales como la del Perrito? Debes hacerlo siempre y cuando tu pareja esté de acuerdo. Intenta practicar algún 69. Atrévete con posturas en las que la “dominación” se realiza por parte de los dos. En segundo lugar, puedes intentar buscar sitios nuevos. No siempre el dormitorio tiene por qué ser el lugar de culto. Sorprende a tu pareja atando sus manos y dejándola boca abajo en el sofá. Empieza a recorrer su cuerpo.
Ambos, elegiréis quien será el dominante y quien el sumiso, aunque cambiar los papeles, de vez en cuando, no está nada mal. Pregunta a tu pareja sobre el tema y, si a los dos os gusta, comenzad poco a poco con la dominación.































